Patrimonio industrial: versión oficial ‘versus’ realidad

Mientras Zoido defiende logros y proyectos, los expertos piden actuaciones urgente: la conferencia final del proyecto B-Team evidencia el abandono de la rica herencia industrial

La fábrica de Artillería, de Tabacos, de Altadis, la torre de los Perdigones, la antigua estación de San Bernardo, el mercado de la Puerta de la Carne, la fábrica de Vidrio de la Trinidad, la de Sombreros, las naves de Renfe en San Jerónimo, Astilleros, el teatro Alameda, las Atarazanas, las naves del Barranco… Que el patrimonio industrial de Sevilla es rico es indudable y en ello coinciden expertos y políticos, pero a la hora de valorar su estado surgen las discrepancias. Mientras que el Ayuntamiento defiende el trabajo en curso, los especialistas reclaman “programación” y “recuperación” de un patrimonio “en peligro de extinción”.

Durante dos días, Sevilla acogió la conferencia final del proyecto B-Team encabezado por el Ayuntamiento de Belfast (Irlanda del Norte) y cuyo objetivo es impulsar la recuperación y aprovechamiento del patrimonio industrial abandonado. Son 14 las administraciones e instituciones que, como el Consistorio hispalense, participan en esta iniciativa conectada con la IV edición del programa europeo Interreg.

El pasado miércoles, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, expuso las experiencias cosechadas en Sevilla con la transformación de antiguas instalaciones industriales para albergar iniciativas productivas para la ciudadanía y citó dos casos: las antiguas naves de Singer y su reutilización como talleres de cerámica y el proyecto para convertir en un mercado gourmet las naves del Barranco.

Además, defendió el “intenso trabajo” de la administración local para “reactivar con nuevos usos alternativos” las antiguas instalaciones de Altadis y para “recuperar lo antes posible” la fábrica de Artillería -de 1782 y declarada Bien de Interés Cultural (BIC)-, para que albergue actividades “de valor” para la ciudad. Un discurso “triunfalista” del alcalde “muy forzado”, según los expertos presentes en las jornadas.

El arquitecto sevillano Santiago Cirugeda, con el que Zoido presentó un proyecto para recuperar las naves de Renfe de San Jerónimo antes de las elecciones, defendió que en Sevilla “la recuperación del patrimonio industrial no existe”. “La mayoría de los edificios -lamentó- están vacíos o muy degradados, y algunos son ya casi irrecuperables. Queda mucho por hacer y, por ahora, sólo hay un catálogo elaborado. No se puede abandonar este patrimonio porque lo perderemos”.

En cuanto al proyecto de las naves de Renfe, apuntó que el Ayuntamiento sólo les comunicó que no hay soluciones intermedias, “sólo buscar un gran inversor para que se haga cargo de este patrimonio que es de todos”. En cambio, su proyecto planteaba que las naves albergasen por fases a pymes y equipamientos para el barrio.

Julián Sobrino, profesor de la ETS de Arquitectura y experto en patrimonio industrial, fue el encargado de elaborar para el Ayuntamiento el catálogo de las joyas industriales sevillanas, un documento que analiza casi 40 edificios desde el punto de vista histórico, documental, espacial y urbanístico. El objetivo, según explicó, es que el Gobierno local ponga en marcha en tres o cuatro años “actuaciones que activen estos espacios”. “El presupuesto no es el problema principal, sino la estrategia, la programación. Se necesita la colaboración público-privada sin olvidar sistemas cooperativistas”, apuntó. A su juicio, no se puede hablar de usos ni presupuesto antes de saber las necesidades de los barrios, sin que haya planes directores, como el de la fábrica de Artillería, que determinen los usos para, después, fijar plazos, fases y costes.

Eso sí, Sobrino dejó claro que algunos de los proyectos del equipo de Zoido no cuentan con su bendición. En concreto, se refirió a los planes para la fábrica de Altadis. “Creo que no se debe cambiar el uso productivo y, por ejemplo, destinarlo a investigación, creación y producción, y a equipamientos universitarios. Sevilla debe atraer producción para crear empleo”, defendió. Altadis, en contra, tendrá uso comercial.

Según el catálogo de patrimonio industrial, cinco espacios están “en crisis” por su situación laboral, mientras que 26 están “activados”, como el teatro Alameda o la torre de los Perdigones, y 14 siguen desactivados, como Astilleros. En cuanto al estado de conservación de los edificios, la valoración de los expertos es negativa, aunque Sobrino matizó que “no se puede generalizar”.

>> elcorreoweb.es

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